Ruta del Anisado
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Ruta del Anisado

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TRABAJANDO EN PROCESO DE CREACIÓN DE CONTENIDOS
La historia del anís en Constantina está profundamente ligada a su tradición vitivinícola, cuyas raíces se remontan a la época romana. Durante los siglos XV, XVI y XVII, la ciudad se destacó como uno de los principales exportadores de vino hacia América, tal como lo documentan grandes escritores del Siglo de Oro como Cervantes, Lope de Vega y Baltasar de Alcázar, sin embargo, fue en el siglo XVI cuando la abundante producción de uva generó excedentes de vino, lo que llevó a los viticultores a transformarlo en alcohol. Así se originaron las primeras industrias dedicadas a la fabricación de anís y otros destilados.
Para el siglo XVIII, la destilación de aguardiente en Constantina estaba plenamente consolidada, aprovechando los recursos naturales de la región, como el agua y la madera, y los excedentes de uva, en este proceso, el aguardiente se aromatizaba con matalahúva, dando lugar a los anisados, que se convertirían en productos de renombre.
A lo largo del siglo XIX, la ciudad vio florecer su industria anisera, alcanzando un apogeo en la década de 1940, cuando llegaron a coexistir hasta 18 fábricas de anís, junto a bodegas exportadoras de vino y fábricas de alcohol, en este periodo, la producción anual de anís en Constantina alcanzó los 2.000.000 de litros, según documentos de la época, como el periódico “La Acción” en su edición de 1950.
A pesar del declive en el cultivo de la vid, la fabricación de anisados no solo perduró, sino que adquirió mayor importancia, convirtiéndose en una industria clave para la economía local y alcanzando prestigio a nivel internacional.
Fábricas y bodegas de Constantina, junto con otras regiones productoras de anís como Cazalla, exportaban grandes cantidades de sus afamados productos, manteniendo la tradición anisera viva y consolidada hasta bien entrado el siglo XX.

DIARIO DE UNA NIETA (Nieta de Manuel López Redondo)
- ¿Cuándo fundó su fábrica? ¿O a quién compro la marca o la fábrica de anís?
La bodega Fuente Reina se fundó en 1930, por Don Manuel López Redondo, mi abuelo. Empezó fabricando vinos en la finca y la viña. Fundó la marca “El Zorro Azul” La bodega constituye lo que podríamos llamar un “complejo industrial” de unas dimensiones considerables.
En un espacio de 2000 m2, de tres plantas que se distribuían de la siguiente forma.
- El grueso del edificio se compone de dos salas rectangulares, donde estaban situados los barriles para el almacenamiento y crianza de los vinos.
- Una sala dedicada a la fabricación de aguardiente, con la caldera y alambique. En esta fábrica se hacían las marcas de anís “María Guerrero” y “Zorro Azul”.
- Otra sala estaba reservada para la recepción donde se invitaba al cliente a la cata de vino (procedente de la “sacristía*”).
- *Sacristía, sala contigua donde se almacenaban los vinos criados en los barriles de mejores madres (fue vendida a una bodega de Palma del Río en 1999).
El anís dulce y los diferentes licores que se fabricaban, cubrían gustos y tendencias de otro tipo de consumidores, como los dirigidos a la mujer: “Señora... Anís “María Guerrero” con hielo y Seltz*!”.
*Seltz es un suplemento alimenticio efervescente que contiene diferentes tipos de vitaminas o minerales para toda la familia, contamos con tres líneas de producto: prevención, bienestar e hidratación.
- ¿En qué consiste la destilación del anís?
Se usa cualquier alcohol, el alcohol que se suele usar aquí en Constantina es derivado del exceso de viñas y con alambiques se procesa también la matalahúva. Se va destilando con altas temperaturas.
El auténtico sabor y esencia se consiguen destilando y determinando la graduación del anís conveniente. Para ello se muelen las semillas y se colocan en alambiques con agua. Cada alambique se calienta y el vapor que se genera se condensa y redirige a un recipiente separado. El líquido resultante es el anís destilado.
- ¿Quién fue el que fundó la fábrica?
Mi abuelo Manuel López Redondo, en el año 1952, propietario de viñas en el pago de Fuente Reina y productor y exportador de vino a partir de la Bodega de “Fuente Reina” situada en el pueblo, reclamó la atención de todos en el periódico local para animar a los propietarios de viñas a hacer un último esfuerzo por salvar este cultivo tan importante para Constantina. Para él, como para el alcalde (Juan Ramírez Filosía) del momento. La única solución era la unión en cooperativa de todos los productores.
Le pareció interesante resaltar también la importancia que se le daba a este cultivo junto a la producción de vinos y aguardientes, por su condición de “cultivo social” dada la gran cantidad de mano de obra que ocupaban; así como la adelantada propuesta de crear una cooperativa, una marca y una denominación de origen de vino en la zona. Es necesario resaltar el valor de esta propuesta pues se hace ateniéndose a criterios casi patrimoniales y de identificación social como son
el valor colectivo, social, cultural y simbólico que tenía el cultivo de la viña y la elaboración de vinos y aguardientes en Constantina.
Manuel López Redondo, considerado, por muchos, el cosechero de vino más importante de Constantina, afirmaba que al existir un exceso de producción de vinos y ante la imposibilidad de almacenarlos, se les ocurrió a los vinateros de entonces, destilarlos, haciéndolos aguardiente, con el fin de disminuir el volumen y así dejar botas disponibles para la cosecha del siguiente año. Después, lo anisaron añadiéndole matalahúva o matalahúga. Entre la tradición vinícola cosechera de la zona y la producción de aguardiente, que hubiera tenido, según López Redondo, mucho sentido en Constantina:
“Todos nuestros vinos se prestan para hacer coñac. Si en lugar de anisar
el aguardiente, se hubiesen guardado en botas de roble, se habría
acumulado un gran capital en soleras”. (López Redondo)
- ¿De qué planta se hace el anís?
Pimpinella anisum, conocida como anís, anís verde, matalahúva o matalahúga. Se usa normalmente un alcohol, que se suele obtener de la vid y algunos azúcares.
- ¿Cuántas generaciones han pasado por esta bodega?
Mi bisabuelo, la generación de mi abuelo, tíos y mi hermano Álvaro López.
- ¿Actualmente sigue abierta la fábrica?
Actualmente sigue abierta una fábrica con la misma denominación, pero no tiene nada que ver con la bodega de mi abuelo, ya que no tiene ni aguardiente, ni anisados.
- ¿Qué tipos de aguardiente producía su fábrica?
Seco, semiseco, dulce y crema de guindas.
- ¿Recuerda cuantas marcas pertenecían a su familia?
El zorro azul y María Guerrero.
- Algún dato o curiosidad de las marcas de anís de su abuelo que pueda resultar interesante.
Antes estaba considerado que la bebida alcohólica no era mala para los niños y se les daba para abrir el apetito. Como muestra la etiqueta de la marca “María Guerrero”.
10. Alguno de sus hijos se dedica a temas relacionados con la fabricación de aguardientes.
Mi tío Manolo María López Alejandre, hijo de Manuel López Redondo es enólogo y escritor, ha dedicado su vida profesional y personal al mundo del vino y es autor de más de diez textos relacionados con la enología y coautor de otros tantos. Además, es articulista y conferenciante. Es presidente del Aula del Vino de Córdoba, asesor del Instituto de Cooperación Iberoamericano, asesor en materia de armonización vitivinícola en el tratado de preadhesión de Rumania a la UE y miembro de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV).
También mi tío Julio ha vendido marcas como Ribera del Duero.

Entrevista a Mª Amparo García Méndez (Olga) Sucesora de José García González:
“La Violetera”
Introducción:
Esta historia comienza con mis padres, quienes se conocieron en España en un tiempo lleno de cambios, mi padre nació en Barcelona en 1914 y mi madre en Badajoz, en Fuente del Arco, en 1919, se casaron en Zafra, Badajoz, en 1945 y ese mismo año llegaron a Constantina. Mi padre comenzó a trabajar en la fábrica de anís "La Gitana", en un lugar que en la década de 1950 era conocido por su floreciente industria del anís, con más de 16 fábricas, 5 bodegas exportadoras de vino y 2 fábricas de alcohol, todo gracias a las ricas aguas de la región.
Desarrollo:
Sin embargo, en 1961 solo quedaban tres o cuatro fábricas de anís en Constantina. Yo nací un año después, el 25 de abril de 1962, y empecé a trabajar en la antigua fábrica de anís “La Violetera”, marca que ideó mi padre porque era admirador de Sara Montiel cuando en 1958 hizo la película “La Violetera que la encumbrara a la fama y es la que representa nuestras etiquetas”, situada en la calle Álamos, número 2. Mi padre se instaló allí junto a su socio Manolo García, quien se retiró al poco tiempo dejando a mi padre a cargo de la empresa, quien generó puestos de trabajo y luchó por mantener una industria importante y de prestigio para Constantina.
Al principio, contábamos con un equipo pequeño: cuatro señoritas en la sala de embotellar, dos cocedores y dos escribientes. Rafael Navarro se encargaba de la contabilidad del alcohol, mientras que Manolo Medina, uno de los cocedores, ayudaba a mi padre, con el tiempo mis hermanos se unieron a la empresa, pero a medida que fueron formando sus propias familias, empezaron a alejarse del negocio.
Recuerdo una entrevista que mi padre dio en la KTV, donde expresaba su preocupación sobre el futuro de la empresa, a pesar de que siempre había sido reconocida por la calidad de sus productos, su filosofía era clara: “Por barato no te van a recordar, pero por bueno y por calidad, sí”, este enfoque fue el que me motivó cuando regresé a la industria, ya que muchos en la comunidad me dijeron que mi regreso era crucial para preservar la tradición del anís en Constantina.
La Contabilidad del Alcohol:
Mi hermano Fini (Serafín) aprendió a llevar los libros de alcohol y a destilar, y me enseña a mí dicha contabilidad. Para entenderlo, hay que saber que el manejo del alcohol implica una contabilidad rigurosa, ya que los inspectores de aduanas revisan las precintas y los libros de alcohol, en su forma tradicional, se registraban manualmente, pero cuando yo volví a la empresa, se habían digitalizado.
El 2020 fue un año especialmente duro, ya que perdí a mi madre y también enfrenté nuevos desafíos como el cambio en la normativa para los libros de alcohol y la caída de ventas por la pandemia.
Tradición y Reconocimiento:
Cuando recuperé la industria en 2015, comencé de cero, a pesar de las dificultades me aferré a la historia y tradición de la empresa, sigo manteniendo las mismas infraestructuras, lo que se innova es la oficina, tecnología, nuevas fórmulas y nueva forma de llevanza de libros. Hemos participado en ferias a nivel internacional donde hemos obtenido premios con Medallas de Oro, Plata, en catas a ciegas a los anisados, licores y ginebra seca con aromas a violetas.
- En septiembre de 2021, nuestro Anís Dulce La Violetera, recibió la medalla Gran Oro / Grand Gold en el concurso internacional CINVE AWARDS 2021 que lo acredita como uno de los mejores en la categoría de espirituosos.
- Diploma CINVE 2024 en categoría oro, al licor de Castañas.
- Diploma CINVE 2023 en categoría plata, a la Ginebra aroma de Violetas.
- Mención de Oro en la categoría de Licor Tradicional del IV Premios "Vinos y Licores de la Provincia de Sevilla", a Anís Dulce La Violetera, éste fue celebrado en 2019.
- Distinción "Diputación de Sevilla de Oro" en la categoría de Licores Tradicionales a: Anís Seco La Violetera 2022.
El Legado Familiar:
La crema de guindas que se producía aquí, tenía un lugar especial en la cultura local; se pedía en los bares como un “Don Carlos” el eslogan era “para un buen Don Carlos, guinda El Abuelo”. En Constantina, las fábricas como "Emperatriz", "La Violetera", "Padre Benito" y "El Abuelo" son parte de nuestra historia.
Cierre: La historia del anís en Constantina es rica y compleja, llena de tradición y esfuerzo familiar. Aunque hemos enfrentado desafíos, estoy decidida a seguir adelante, manteniendo viva la esencia de lo que hemos construido. La tradición del anís como parte de nuestra identidad, merece ser valorada y preservada.

Enrique Ávila (Sucesor de José Prieto Vargas):
Anís “Pierrot”
Esta marca de anís fue una de las más innovadoras de la época a la hora de etiquetar y merchandising, contando con unas etiquetas cuidadas al detalle: nombres, colores y tamaños. No es casualidad que los aguardientes lleven nombres franceses (Pierrot), o de acontecimientos políticos a nivel internacional (tratado de Versalles como simbología representada en una de las etiquetas). Cabe destacar que también se utilizaban para el material de oficina como sobres, folios, facturas, etiquetas de envío etc.
Los bocetos de la casa Pierrot (de José Prieto Vargas) son un ejemplo a la hora de diseñar y presentar una marca, cuando propietario y litógrafos trataban durante un tiempo de encontrar el mejor diseño que se adaptara a la idea que con la etiqueta se quería transmitir, es decir, la etiqueta era entonces lo que hoy se denomina “imagen corporativa” o logotipo de la empresa.
Por lo que respecta al mensaje que a través de ellas se transmitía, este va cambiando según las tendencias socioculturales de cada momento. El primer tercio del siglo XX fue un período de apertura y cosmopolitismo en el que la idea de progreso y modernidad imperaba en la mayor parte de los mensajes publicitarios. Hay un intento de salir de los límites locales.
La marca perteneció a José Prieto Vargas desde 1927 hasta 1961.
En el año 1968 fue adquirida por Enrique Ávila.

Fernando de Castro y Fernández de Córdoba:
Anís “María Guerrero”, “Belmonte”, “Carmela” (C/ El Peso, 39)
Fernando de Castro también contribuyo al patrimonio del aguardiente en nuestra localidad Con marcas como “Padre Benito”, “María Guerrero”, “Belmonte” y “Carmela”.
Esta marca fue propiedad de Enrique Martín Camacho en el año 1919 que mostraba en su etiqueta a Carmela, una artista andaluza de la época.
Con este tipo de marcas se mejoraba la publicidad y propaganda de un producto como el aguardiente considerado también como una bebida “andaluza” y “española”, dando imagen de una Andalucía alegre y risueña que funciona como seña de identidad de la marca e incluso como representación simbólica de lo nacional, español y andaluz. La intención era que se hiciese popular y vendible al mayor número de personas.

Manuel Luz Cordón y Enrique Martín Camacho: Anís “Luz”, “Ojén Martín”. (C/ El Peso, 28)
Poseían fábricas de anís y ojén, el ojén es un aguardiente preparado con anís y azúcar hasta la saturación. Contando con las marcas en anís “Luz” y en Ojén “Martín”.
En Constantina hubo varias marcas de ojén, en 1929 José Prieto Vargas vendió “Ojen Español” hasta el año 1935. En 1930 L. Gallego de los Reyes contaba con la marca “Ojén Universal”.
Los factores clave que dieron origen a los renombrados aguardientes de Andalucía se encuentran en los centros de producción de anisados, que llevan el mismo nombre que los lugares de donde provienen. Un ejemplo emblemático es el pueblo de Ojén, en la provincia de Málaga, conocido por este famoso licor que otros intentaron replicar, hasta aquí en nuestra localidad.

Eugenio Martínez:
Anís “León Blanco” - “5 flechas” (C/ El Peso, 26)
En octubre de 1937, consta que el anís "León Blanco" de Constantina, Sevilla, circulaba con viñeta. Además, según los recibos de la época, en 1939 poseía otra marca reconocida, anís "5 Flechas". Ambas marcas figuraban entre sus propiedades.

Amparo Mira del Olmo: Anís “Olmo” (C/ Carnicería, 28)
Después adquirida por Enrique Muñoz Alonso.
Anís del Olmo, fue fundado por A. Mira del Olmo (Hijo de Amparo del Olmo) en el año 1927.
Sólo dos años después, en el año 1929, fue adquirida por Enrique Muñoz Alonso.

Manuel Rojo Calderón (e hijos)
Anís “Miura” (C/ Álamos, 20)
Manuel Rojo Calderón nació en 1881. En 1903 creó una pequeña fábrica de anisados, en 1927 la empresa adquirió una mayor repercusión, por la que tuvo que expandirse siendo la causa de este la incorporación al mismo de un hijo, fue cuando compraron la marca Miura, para coñac, anís y licor, esta marca posee una antigüedad que data del año 1868 y a partir de 1927 pasó a ser propiedad de la firma creada por nuestro biográfico.
En 1930 abren una sucursal en Madrid dirigida por el hijo de Don Manuel Rojo (citado anteriormente), llamado Víctor Manuel Rojo, en ese mismo año al haber finalizado sus estudios se incorporaba al negocio otro hijo de Don Manuel, Juan Rojo García que permanece con su padre en Constantina, lo que llevó a la empresa a un punto culminante de su prestigio.
En el año 1936 al estallar el movimiento nacional fueron asesinados por las hordas rojas Manuel Rojo Calderón y sus hijos Víctor Manuel Rojo y otro hijo farmacéutico que también se llamaba Manuel.
Este hecho hizo a Juan Rojo García a hacerse cargo como único propietario de la empresa con solo 24 años de edad.
Manuel Rojo Calderón tuvo también otros triunfos cultivos por su personalidad, alcanzados estos en el desarrollo de tareas como hombre público, que le llevaron al puesto de primer teniente del municipio de Constantina, durante la dictadura de Primo de Rivera.

Rafael Calmarino y Juan Rodríguez
Anís “El Cardenal” - “Álvarez Quintero” (C/ Vinagra, 6-8)
Como referentes del teatro y dramaturgos andaluces el nombre de los hermanos “Álvarez Quintero” fue utilizado por Juan Rodríguez y Rodríguez, para la marca de anís “Álvarez Quintero”.
El uso de nombres de referentes andaluces como nombres de marcas de aguardientes, se hizo común en la época de 1920 como forma de popularizar sus productos.

José García González:
Anís “La Violetera”, “Emperatriz”, “Flores-caracol”. (C/ Álamos, 2)
Esta historia tiene como protagonista a D. José García González, nacido en Barcelona en 1914. En 1945 llega a Constantina. Comenzó a trabajar en la fábrica de anís "La Gitana", en un lugar que en la década de 1950 era conocido por su floreciente industria del anís, con más de 16 fábricas, 5 bodegas exportadoras de vino y 2 fábricas de alcohol, todo gracias a las ricas aguas de la región. D. José García González se inspiró en Sara Montiel para crear su marca “La Violetera” título de la película con la que alcanzó la fama, convirtiéndose en imagen de esta marca. Actualmente “La Violetera” se comercializa en la C/ Mentidero, 2.
En cuanto a anís “Flores-Caracol”, era un caso en concreto las/los “folklóricos/as” dan nombre a algunas de las marcas de anises. En esta época la publicidad y las marca de anises tenía estereotipos sabiamente manejados por los fabricantes y no podía haber propaganda más eficaz.
El anís “Emperatriz” en su principal destilería fundada en la calle Álamos, 2. El único registro de esta marca encontrado es de 1945.

Hijos de Enrique Muñoz Alonso:
Anís “Padre Benito” (C/ Álamos, 1)
Originalmente la marca Padre Benito estaba situada en la calle Estamento, perteneció a Enrique Muñoz Alonso desde el año 1926 hasta 1951.
En el año 1961 la marca fue adquirida por José García González.
Entre las curiosidades de las marcas está el hecho de que se creaban cantos y poemas en los que aparecían las famosas marcas de anís o en el siguiente caso un canto entero dedicado a dicha marca:
Canto al Anís “Padre Benito”
Cuentan de un lego que un día
tan curdo en su celda estaba
que una tajada tomaba
cuando la anterior dormía.
¿Habrá aguardiente decía,
mejor que el que bebo yo?
y otro lego contestó
relamiéndose el goloso:
¡Pruebe el anís que el glorioso,
Padre Benito inventó!.
¡Gloria a la invención divina
de licor tan excelente!
¡Paso al mejor aguardiente
que se hace en Constantina!
¿Por qué está su fabricante
tan esbelto y estirado,
satisfecho y remozado?
Porque es fortificante
su rico anís estupendo
y mientras que lo está haciendo
sin que él mismo se lo explique,
al salir del alambique
el néctar se va bebiendo.
Tan alegre y tan campanate?
desde Francia a la Argentina,
desde Verdum hasta Quito,
no hay nada tan exquisito
desde el memorable día
en que Don José García
fabricó el “Padre Benito”.
Probadlo que es el mejor.
Todos lo beben igual,
desde el cateto al señor
del soldado al general
el cura, el embajador.
